Al educar a estudiantes con discapacidades es importante reconocer que tal vez no absorban ni entiendan la información de una manera tradicional. Con esto en mente, hay unas cuantas maneras de maximizar su experiencia de aprendizaje.
1/ Pregunta, Observa e Identifica. Las personas aprende en una de tres maneras básicas, auditivamente (escuchando la información), visualmente (viendo la información) y de manera táctil (sintiendo la información). Pregúntales a los padres del niño si han notado algún estilo de aprendizaje que mejor funciona para su niño. ¿Responden durante un tiempo de preguntas y respuestas? ¿Les gusta mirar las imágenes en el libro de catecismo? ¿Les gusta tocar todo en el altar cuando visitan la iglesia?
Mi propio hijo, que no tiene discapacidad, es muy visual. Su maestra me ha dicho que son muy pocas las veces que escribe una historia sin incluir dibujos en los márgenes del papel. Ella ha observado que los dibujos le ayudan a procesar y planificar la historia, por lo tanto lo anima en vez de decirle que no lo haga.
2/ Desarrolla un plan de estudio para el estudiante de acuerdo al estilo de aprendizaje. Por ejemplo, para nuestros hijos nosotros teníamos tarjetas mostrando imágenes del Rosario. Cada misterio tenía su propia imagen para meditar mientras rezábamos esa década. Si es táctil, considere hacer cosas de plastilina para demostrar significado. Auditivo, no tienen que leer las historias, si no decirles a los padres que le lean. No les de exámenes escritos, si no verbales.
3/ Recluta ayuda. Los maestros de formación de fe son voluntarios y muchas veces no tienen el tiempo o la capacitación para especializarse en planes de estudio para estudiantes con discapacidades. Considere poner una ayudante en el salón de clases o ayudantes para tratar con cada estudiantes uno-a-uno. Esto ayudará a que la clase progrese sin hacerlo más dificultoso, delo que ya puede ser, para la maestra. Tal vez haya una maestra de educación especial en su parroquia que aunque no quiera enseñar una clase, estaría disponible para trabajar con un niño.
Mary Lou Rosien is a Catholic wife, mother to seven and has been a Catechist off and on for 30 years. She is trained as a social worker and parent/family coach. She is also a literacy volunteer in the public school system. Several of her own children have disabilities including Asperger's (a mild form of autism), Obsessive Compulsive Disorder, Learning Disorders, ADHD and Anxiety Issues. Her 16 year-old daughter had surgery two years ago for a Chiari I malformation of the brain and has recovered beautifully! She is a columnist for Our Sunday Visitor Online and is the author of, "Managing Stress with the Help of Your Catholic Faith" (OSV Publishing).
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